En el cantón Balao, específicamente en la localidad costera de Cojimíes, los pescadores se han visto en la necesidad de adaptar sus rutas de trabajo debido a las condiciones generadas por el fenómeno El Niño. Según reportes locales, esta variabilidad climática ha alterado la distribución de las especies marinas, obligando a las embarcaciones a navegar hasta 40 millas náuticas desde la costa para lograr capturar atún y dorado.
Este desplazamiento hacia aguas más profundas representa un desafío logístico y operativo para el sector pesquero local. Al tener que recorrer mayores distancias, los armadores y tripulaciones deben gestionar con mayor precisión sus recursos y tiempos de navegación para mantener la rentabilidad de sus faenas. La lejanía de las zonas tradicionales de pesca exige una mayor planificación para asegurar la captura necesaria que sostenga la economía familiar y comercial del puerto, como publicó este diario en Prefectura del Guayas despliega ayuda humanitaria y maquinaria en Balao por desb.
La situación refleja la resiliencia del sector primario en Guayas frente a los factores ambientales externos. Aunque el clima impone restricciones sobre la ubicación de los bancos de peces, la actividad pesquera en Cojimíes continúa operando mediante estos ajustes en la estrategia de pesca. La capacidad de adaptación de los pescadores locales se convierte así en un factor clave para preservar la producción y el abastecimiento del mercado local ante estas circunstancias climáticas.